A mediados del mes de Junio, comenzamos a decidir el lugar donde viajaríamos este año en nuestras vacaciones que íbamos a poder disfrutar la primera quincena de septiembre.

El destino elegido inicialmente era Escocia, es un lugar que tenemos muchísimas ganas de visitar, desde hace unos cuantos años. Pero al final de truncó el destino debido a los precios que se manejaban para 10 días de viajes que superaban ampliamente el capital que podíamos destinar a tal efecto.

Como alternativas teníamos pensado o bien pasar una semana en Canarias y sus islas o bien realizar una ruta por parte de España durante uno 10-13 días recorriendo lugares pintorescos y de gran belleza.

Al final esta segunda opción fue la elegida sobre todo por precio del conjunto del viaje.

Como nuestra intención era hospedarnos en campings, fuimos a proveernos de los útiles para disfrutar de la naturaleza pero con la máxima comodidad posible. Adquirimos la caseta de campaña (de las que tan de moda están que se montan instantáneamente), un par de sacos de dormir, una colchoneta hinchable , un par de almohadas hinchables y un par de sillas para poder descansar un poco el cuerpo mientras tomábamos la cenas que básicamente era el momento en el que íbamos a estar en el camping.

Con todo listo para el viaje, el lunes día 1 de Septiembre de 2.008 emprendimos el camino, no sin antes hacer malavares para introducir todo lo que llevamos en el maletero de mi Xsarita ( que el pobre se portó como un campeón durante todo el viaje).

Nuestro primer destino era el pueblo de Aracena en la provincia de Huelva, inmerso en la sierra del mismo nombre y con la intención de visitar uno de los lugares mas emblemáticos del pueblo, la archiconocida "Gruta de las Maravillas".

El viaje hasta Aracena resultó ser plácido, exceptuando el paso por el puente del quinto centenario en Sevilla, en el que contando también que era hora punta nos hizo retrasarnos levemente en nuestro camino, aunque nada que nos hicera perder el ánimo de tranquilidad con el que salimos a disfrutar de nuestras intensas vacaciones.

A escasamente unos cientos de metros para llegar al pueblo de Aracena, giramos la última curva y frente nuestros ojos, en lo alto de una colina nos saluda el conocido castillo que corona al pueblo de Aracena, con una apariencia inmejorable en la distancia, que luego pudimos comprobar cuando lo visitamos que se encuentra en una estupendas condiciones.

Tras entrar en la ciudad, nos dirigimos directamente a la oficina de información turística, para poder obtener un plano de la ciudad y conocer que lugares eran los mas interesantes para visitar. También aprovechamos para comprar las entradas para la "Gruta de las Maravillas", que costaron la friolera de 8 € por persona.

En este punto me gustaría añadir un inciso. Se trata de las prohibiciones de ciertos lugares para tomar fotografías. Antes de la fotografía digital, se ponía como excusa que no se podía realizar fotografías debido a lo molesto de la luz del flash para la diferentes obras y que podrían llegar a dañarlas. Era eso, simplemente una excusa, por que ahora con las digitales, y que gracias a la posibilidad de variar el valor ISO, no hace falta en muchas circunstancias el uso del flash, pero la prohibición sigue existiendo, ahora directamente sin excusa, te indican que está prohibido y no te informan nada mas. Todo esto es para que compres la fotografía que ellos te hacen, por supuesto con luz de flash.

Comentar que hice caso omiso a la prohibición de fotografiar dentro de la "Gruta de las Maravillas" y pienso que si permitieran fotografiarlas, esta gruta y otros lugares, el número del publico subiría enormemente debido a que se conocería mas esto lugares y tendrían una mejor publicidad.

Una vez dentro de las grutas lo primero que notas es la diferencia de temperaturas respecto al exterior, eso si, la humedad dificultaba la respiración.

Las diferentes grutas, si mal no recuerdo, 12 son de una belleza espectacular. Y los poco mas de 50 minutos de visita pasaron volando mientras no adentrábamos en las entrañas de la Tierra.

En todas las grutas intentamos realizar algunas fotografías sin que el guía se diera cuenta ( asunto difícil ), pero mientras se entretenía en las explicaciones aprovechamos para hacer que los obturadores de nuestras cámaras se movieran, tomando brevemente la belleza del lugar e inmortalizándolo subjetivamente.

Cuando salimos de las grutas, pensamos en ir a visitar el Castillo de Aracena, pero el calor abrasador del medio día nos hizo replantear la cuestión y postponer la visita para el siguiente día, aprovechando también las primeras luces del día.

Como era ya pasadas las 14 horas y el hambre comenzaba a apretar, optamos por buscar un lugar donde saciar nuestro apetito. Nuestra elección de comida del primer día no fué para nada acertado, por que el lugar no nos gratificó plenamente si con ellos hablamos de comer a gusto. Así que tomamos apuntes para no volver a equivocarnos en estos temas.

Terminada la comida, nos dirigimos de vuelta al coche para acercarnos al camping, pero antes pasando por una presa que deseaba visita, debido a que informándome sobre el pueblo de Aracena, en el Google Earth se observaba muy cerca del lugar donde se encontraba el camping y me dio la curiosidad por visitarla. En honor de la verdad fué un fiasco por que no se podía observar debido a la arboleda la construcción de la presa y emprendimos el camino de vuelta para encontrar e instalarnos en el camping.

En el camping pasamos el resto de la tarde disfrutando de un refrescante baño en la piscina el mismo.

Atardeciendo nos dimos cuenta que teníamos que comprar algo para cenar por lo que nos dispusimos a volver al pueblo de Aracena a hacer acopio de provisiones. Tras varias vueltas nos acercamos al supermercado Mercadona del pueblo para realizar la compra y a la vuelta, por supuesto con la cámara a cuestas todo el tiempo nos paramos en una zona donde se ve todo el pueblo de Aracena y esperamos a que anocheciera para poder tomar alguna fotografía de la bella estampa que se nos presentaba ante nuestros ojos.

Con las luces de la noche volvimos al camping para tomar una escueta cena y acostarnos para recuperar fuerzas para un nuevo día de aventuras fotográficas.

Esto es todo por este día. En próximas entregas se intentará continuar con los detalles del viaje. Y antes de nada me gustaría disculparme por el tiempo entre uno y otro artículo.

Un saludo y espero vuestros comentarios.